jueves, 10 de diciembre de 2009

Así soy y qué chingados.

Uno de los problemas base de mi carácter y de mi relación con mi familia es que yo crecí siendo la niña noble y buena que no le gustan los conflictos.

Entónces en mi familia mi papel por así decirlo es como de moderadora.

Y cuando me enojo (que últimamente es más seguido porque he aprendido a respetar lo que siento) o soy muy sensible (que si soy pero y que chingados ¿no se me permite ser sensible? ¿Y porqué yo si los acepto como son a todos?) o estoy mal.

La gota que derramó el vaso fue una pendejadota por facebook. Resulta que una prima puso una foto de su hijo de "revolucionario" (básicamente le pintaron bigotes y ya) y después de los tres comentarios de que se ve hermoso (porque es hermoso mi sobrinis) mi hermana -que es una cabrona y yo la quiero como es- salió con el comentario de que le pusiera más imaginación al disfraz yo la apoyé (es que mi sobrinis sale con chamarra de mezclilla jaja) pero ps así nos llevamos.

Una vieja que para variar quien sabe quién era sale con este comentario:

AL MENOS EN LO PERSONAL TE HABRIA HABLADO Y PREGUNTADO SI YA TENIAS TODO LO NECESARIO PARA VESTIRLO DE REVOLUCIONARIO Y SI AUN NO LO TENIAS TE HUBIERA PREGUNTADO Q NECESITAS.... EN LUGAR DE CRITICAR EN BUENA O MALA MANERA!!!!!!! DE PERDIDA MEZCLILLA PERO PANTUNFLAS EN TU PROFILE DIOS MIO!!!!
(WTF!!)

Y yo contesté en dos mensajes (yo soy la de las pantuflas).
- Ah chinga. Si yo ni te conozco.
- Primaaaa, tu amiga me está molestaaaaando.
(¿les parece ofensivo? según yo es hasta gracioso)

Pos al rato contesta mi hermana diciendo que en temporada navideña se puede reivindicar, y también dice "y que pedo con esta morra yo tampoco la conozco".

Pues yo había puesto (en broma también) como estado que me la habían hecho de pedo por facebook y mi prima (que ya nos había puesto en la foto de su niño de que la tipa es su cuñada) me escribe: (que fácil es hacer chismes así)

jjjajajaja como la lloras prima cual hacertela de pedo no manches

Y mi respuesta fue:

jajaja. Pues o sea, la nayela fue la que hizo el comentario (y a sabiendas que no es mal plan porque así nos llevamos) y me la regresa a mi !!!: "...DE PERDIDA MEZCLILLA PERO PANTUNFLAS EN TU PROFILE DIOS MIO!!!! " (by the way se dice pantuflas -lo nice no quita lo pendejo Dios mioooo!!!-).


Además no la lloré, contesté como en broma, pensando precisamente en que ni idea quien era, jajaja.

Y allí fue cuando me di cuenta que la cabrona de mi prima borró mis comentarios en la foto!! Y la verdad me molesté. Porque dejó el comentario de la vieja esa, de mi hermana pero los mios los borró. Había puesto algo de "callenseee ps es que mi niño no se dejó disfrazar" y le puse algo como "pues tu ya me callaste, borraste mis comentarios". Salió con :
AI PRIMA NO SEAN SENTIDAS POR FAVOR KE BARBARAS

Tons si me enojé (y si me sentí) y le puse "es más, voy a borrar todos mis comentarios" y eso hice.

Mi coraje es que esa prima en particular todas las veces que la ha cagado -que han sido bastantes- yo la hago de mediadora y la apoyo. Todas. Siempre... Y ella sabe que puede contar conmigo y lo que me molesta es precisamente eso: que no le hizo eso -borrar comentarios- a mi otra hermana porque sabe que es más gacha queyo ni a su cuñada porque por el mensajito que dejó ha de ser todo un personaje.

La cereza del pastel fue en mi estado, después de borrar todo fui y me había contestado.
JAJAJAJ SI YA C PUES SI LAS CONOZCO YO PRIMA LO MIO ES BROMA SABES PERO PUES NADIE SABE COMO NOS LLEVAMOS PERO A HOMBRE POR UNA FOTO AJJAJAJA

Y le contesté:
Pues claro weeey, si lo chido de nosotras primas es que nunca andamos quedando bien.

Y ps ahora no mandé correo pero ando de nena. Me siento molesta y ps lo dejo aquí.

Ya se los he dicho con anterioridad... pero una de las razones por las que me encariñé muy pronto con ustedes es que a excepción de mi primo (que igual que yo siempre ha tenido su mundito aparte) siempre me he sentido medio fuera de lugar con mi familia. O sea los amo y los adoro... a todos. Pero el crecer y generar mi carácter (la persona que me da mi chingada gana ser) y que ellos lo vean y lo acepten y no lo juzguen y que no se aprovechen (algunos) ha sido muy difícil.

Gracias sisses!

martes, 8 de diciembre de 2009

Danny Bob III


Aquí va de nuevo, el timbre suena y me pongo las pantuflas a medio pie, sigo poniéndomelas mientras camino arrastrando los pasos. Me acomodo la bata suavemente. No sé por qué corro, no espero a nadie, pero siempre que suena el timbre me parece que algo extraordinario está a punto de pasar, tal vez las buenas noticias que no espero, quizás un regalo de un admirador secreto, demasiado secreto, que ni siquiera podría sospecharlo; podría ser el cartero con los sobres llenos de cuentas por pagar, podría ser mi madre con una tarta de manzanas, el café que no pedí, la carta que llega por equivocación a mi departamento, la vecina que me pide que calle a mi gato, o que le preste unallaveunastijerasazúcarunfoco, el premio de consolación de la lotería, el periódico...


Abro la puerta con esa excitación de quien se quiere sorprender, y ahí estás: mojado por la lluvia que hace rato miraba por la ventana mientras escuchaba a Mozart, bebiendo té. Así, siempre así, irrumpes mi tranquilidad, mi soledad. Te metes a la casa en un solo paso sin que siquiera acabe de asimilar tu estampa: esos rizos suaves que con la humedad caen violentos en tu frente madura, tu nariz aguileña destila gotas como estalactita preciosa, esa inmensa boca que muerdes un poco por el titiriteo del frío, toda tu ropa huele a humedad penetrada, al tabaco que inhalas sin cesar: tus pies, más bien dicho, tus zapatos empapan mi entrada, y de repente el orden que tenía hace cinco segundos se desvanece. Subo corriendo por una toalla sin decirte nada, como si tu entrada fuera un ritual cotidiano. Hace cinco años que no te veía.


Permanecimos callados por mucho tiempo, sé que no quiere hablar, sé que cuando acude a mí es porque está harto de hacerlo. No le digo nada, no sé de dónde viene, ni por qué nuevamente fue a caer precisamente en mi departamento, en ese pequeño condominio mediocre con aspiraciones residenciales, con un extenso jardín que apenas cabe en mi balcón, ubicado en la calle Potreros, perdido en una inmensidad de pequeñas ventanas.


- ¿Quieres algo de té?- es lo único que me atrevo a decirte.

- No sabía si te encontraría aquí. Hace tanto que no hablamos...

- Bueno... es que...

- ¿Sabes? Me da gusto que estés bien.


Ojea el departamento con la mirada un poco perdida, como si mirara, o como si quisiera a través de una revisión de escáner poder regresar a esta realidad, al presente donde estamos el uno sentado frente al otro. Luego, con un salto súbito se dirige a mi cuarto, como buscando algo. Se escucha al fondo un ruido devastador.


- Perdón, no quería interrumpir- dice.

- No es nada, es el gato.



Respira profundamente y se vuelve a sentar. Es seguro que sólo quería saber si tengo compañía, o si podía entrar con esa libertad a mi vida como lo estabas haciendo. Sonríe un poco al ver mi foto, esa que me hizo su mejor amigo una semana antes de que dejáramos de vernos, su mueca se queda fija y por primera vez desde que abrí la puerta, me mira a los ojos.


Esta vez su mirada era fija, penetrante, por unos segundos quería buscar algo en mí. Titubeo un poco y le repito nuevamente si gusta algo de té. Asiente sin dejar de mirarme.



- ¿Cómo va el trabajo?

- Bien. ¿Le pongo azúcar?

- Qué bueno. No, así solo por favor. ¿Y qué has hecho?

- Nada, realmente. Bueno, están a punto de aprobarme un proyecto para obra artística. Tal vez vuelva a pintar, aunque sabes que lo mío siempre ha sido...

- Sí, lo sé. Qué bueno, me da mucho gusto.

- ¿Hierbabuena o manzanilla?

- No me imaginaba así tu departamento, bueno sí, pero pensé que tal vez tendría no sé, algo más... digamos... mmm... "alternativo".

- El espacio es pequeño, no me puedo dar grandes lujos. Acabo de vender mis últimas esculturas, una baratija, pero es que mi amigo... el que las tenía guardadas pues ya no las quería ahí y, pues las vendí, te digo.

- Tu amigo... que sea de yerbabuena por favor.


Me quedo sentada frente a él, le miro beber el té sin comprender todavía qué le trajo hasta aquí.


- ¿Puedo quedarme aquí un tiempo?

- Sí.. claro, ¿cuánto...

- No lo sé, quizás un par de meses.

- Está bien. Pero ¿sabes? tendrás que dormir en esta salita, en mi cuarto no hay mucho espacio y bueno, pues es aquí donde te puedes quedar, porque en mi cuarto me quedo yo y...

- Sí aquí es perfecto.


Suena el teléfono y me dirijo ya sin la emoción de la puerta, no alcanzo a asimilar nada aún.


- ¿Bueno?

- ¿Me podría comunicar con Daniel Ortega?

- Danny, te llaman.

- Gracias- dice al teléfono -sí, claro, ya estoy aquí, sí, bueno no te preocupes, mañana mismo empezamos con todo, claro... sí... ajám... no, no hay ningún problema. ¿Ella? No, no te preocupes- dice mientras me guiña el ojo.


La plática se torna larga, interminable, y me dirijo mejor a mi cuarto a dormir. No pude cerrar los ojos en toda la noche, agobiada de dudas.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Notre petite fille

Yo opino que oficialmente es nuestra hija (por extraño que suene según la Yam). Pero si lo pensamos:

1. Como Chachis, habla francés.

2. Es tierna como Kuruni.

3. Está loca como Karabá.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Muy a la Mark Ryden


martes, 10 de noviembre de 2009

Las 3 Marías. Yo no quiero ser María.

ES OLVIDO (Nicanor Parra)

Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Danny Bob (II)

II.

Aprendí a quererlo. No podía quererlo como se quiere a un hombre, ni quererlo como se quiere a un amigo, aprendí a aceptarlo y aceptar nuestra situación. Conocí a cada una de sus conquistas, todas compartían los mismos rasgos físicos: tez blanca o morena clara, cabello largo lacio, perfecto, cara hermosa, figura proporcionada, mirada inocente. “Qué ingenua”, decíamos todos cada vez que una nueva presa se acercaba. “Qué ingenua”, repetía yo, al saber que ellas veían en él al hombre perfecto que habían creado en su mente desde pequeñas, ellas pensando en “para siempre” con la mirada perdida en su mirada, aportando un gran esfuerzo de quedar bien con nosotros, y particularmente conmigo, en ese primer y único encuentro.
Desafortunadamente, la vida amorosa para Danny no podía basarse sólo en esa fachada hermosa, como una casa pintoresca, y fresca, él requería su adrenalina incesante. Entre semana, ese bar de mala muerte de su padre se convertía en el lugar de visitas casuales, adonde Danny llevaba a sus conquistas efímeras, de quienes obtenía los placeres que no se atrevía a arrebatar de sus inocentes compañeras sociales.
Jamás conocí a sus amantes, sabía que igualmente eran hermosas, casi siempre mayores que él. Siempre me ocultó la existencia de su “hotel”, no sé por qué, pero yo lo sabía porque entre palabras después de mucho alcohol, alguien la mencionaba. Alguna vez le sorprendí en más de un problema con esas mujeres porque ellas querían algo más, o lo descubrían con la novia en turno, en cuyos casos siempre salió bien librado. “Qué ingenuas”, me volvía a repetir mientras me quedaba pensando en lo diverso de los escenarios de su vida amorosa: la luz neón y las manos estrechadas con respeto.
Sin embargo, siempre tuve mi distancia exacta, aunque cada vez era mayor, pero Danny sabía que yo estaba ahí, él sabía que a pesar de todo, yo vería por su bien antes que por el mío. Siempre me conservé como la amiga, que aunque cada vez le prestaba menos atención a sus palabras, era por lo menos ese ente que está a su lado, que lo abraza cuando todo ese gran conglomerado de ego se viene abajo, hasta el más profundo de los abismos. Yo no era la novia virginal, ni la amante despreciada, era su mejor amiga. Al final de cuentas yo era la más ingenua.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Y luego le toca a uno hacer como que cree en lo que le están diciendo...